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LES CROQUEURS de Pommes - HISTORIAL

El movimiento nacional empezó en 1978, bajo el impulso de Jean-Louis CHOISEL, autodidacta apasionado por la arboricultura y la pomología. La urbanización destruyó el huerto familiar de sus antepasados, jardineros en Seloncourt (25).

La tremenda ola de frío de ese invierno de 1978, con una espesa capa de hielo, destrozó miles de árboles en los antiguos huertos. Para J.L. CHOISEL, ese segundo trauma fue decisivo para que pasara a la acción, movilizando voluntarios para la salvaguarda de árboles frutales.

Se dio cuenta de que la abundancia de frutas regionales no se encontraba más en los viveros, ya que la comercialización de la mayor parte de las variedades locales estaba prohibida, porque no venían inscritas en el catálogo oficial del CTPS (Comité Technique Permanent de la Sélection). Descubrió la decepción, las expectativas, y el sentimiento de rebeldía de los arboricultores aficionados ante el agotamiento acelerado del patrimonio frutal.

Estaba convencido de que sin una acción concreta e inmediata, llevada a cabo por los propios aficionados en sus propios huertos, las antiguas variedades frutales estaban condenadas a desaparecer, inevitablemente.

Sus tres objetivos:

  1. Hacer que la gente entienda que las variedades tradicionales están desapareciendo.
  2. Hacer que hablen los que hayan tomado conciencia del problema.
  3. Darles concretamente los medios para resolverlo en su domicilio.

Observe que la fecha y el lugar de nacimiento del movimiento no fueron una casualidad. Fue en los años 70 cuando brotó la ecología. El público se sorprende al enterarse de que el planeta está amenazado: el mar, la fauna, los árboles... Los medios de información propagan profusamente esa nueva información, provocando tomas de conciencia.

El territorio: un País recientemente industrializado, en el que la población autóctona (rural) representa solamente el décimo del total actual. Esa población se ha urbanizado e industrializado allí mismo sin dejar su país, sus casas, sus jardines, sus huertos, sus árboles. Además, el País de Montbéliard, territorio sumamente rico en variedades frutales, es el heredero de una larga tradición en ese ámbito. Allí fue donde Jean Baudin publicó, al final del siglo XIV, uno de los primeros verdaderos tratados de pomología.

Desde el principio aparecen estas dos características:

- La marca de lo concreto: esto es quizás la originalidad esencial de los Croqueurs. Frente a numerosas asociaciones de un alto nivel especulativo, pero que no tienen la posibilidad de aplicar realmente sus doctrinas. A cada miembro se le da la obligación y la posibilidad de salvaguardar en su domicilio por lo menos una variedad local. Lo cual compensa en gran parte los pocos recursos, limitados a las cotizaciones muy bajas que se piden a los miembros (cotizaciones que se invierten inmediatamente en la edición del Boletín de enlace).

- El funcionamiento de la asociación no se basa ni en los patrocinios, ni en las ayudas públicas, lo que supone que los responsables sean estrictamente voluntarios y que se utilicen al máximo los talentos de cada uno. Ni altos dirigentes, ni funcionarios para toda la vida, más bien gente que utilice lo mejor posible sus habilidades, que las perfeccionen, en un ambiente de iniciativa, transparencia y cordialidad.

Desde el comienzo, el desarrollo de la sociedad es muy rápido. Cinco causas probables:

- Novedad del mensaje.

- Originalidad de la presentación (la denominación humorística "Croqueurs de pommes" es un reto - "croquer une pomme" literalmente significa "morder una manzana").

- Métodos ingeniosos: investigaciones sobre frutas, contratos para vergeles, clases gratuitas, fichas de estudio.

- Creación de un espíritu dinámico y realista, mantenido por el Boletín y su correo de los lectores.

- Apoyo de numerosos simpatizantes.

Desde el principio,J.L. CHOISEL recibe valiosos estímulos, particularmente los de M. PUJOL, del Muséum d'Histoire Naturelle. También establece contactos con el Institut National de Recherches Agronomiques (INRA - instituto nacional de investigaciones agronómicas).

Los medios de información comprenden rápidamente la originalidad del mensaje y de su presentación. Diarios, periódicos semanales y radio provocan un aumento extraordinario de adhesiones, pero sobre todo de pedidos de información, lo cual necesita reforzar el equipo responsable y recurrir a la informática. Resulta evidente que hacen falta estructuras. No es fácil redactar reglamentos que puedan ser aceptados por cada uno de los responsables, tan diferentes, de las diversas unidades regionales. No es fácil fijar los límites sin frenar la iniciativa, ahogar la creatividad.

Así mismo, cuando la proliferación de los Croqueurs a través de toda Francia hará evidente el lema "Solamente los Normandos pueden defender las manzanas de Normandía", dos tendencias deberán enfrentarse. Los contrarios a la descentralización irán hacia una solución de tipo federativo, confiando totalmente en los responsables locales. Los otros, temiendo una separación y la muerte de la asociación, querrán rodearse de precauciones. se encontrará una solución intermedia que permitirá el nacimiento de asociaciones locales muy lucidas, y luego asociaciones regionales que serán totalmente responsables de sus miembros, métodos y acciones en sus propias regiones. Aunque independientes, están coordenadas y agrupadas en torno a un estatuto mínimo común. Sus delegados forman un Consejo de administración nacional .

Más todavía que por restricciones o reglamentos, su cohesión está garantizada:

- por un fondo ecológico común orientado hacia el futuro: detener la degradación, conservar el patrimonio genético frutal, cueste lo que cueste.

- por métodos de divulgación, pero sobre todo de formación en arboricultura y pomología prácticas, utilizando los medios de comunicación y las publicaciones.

- por acciones concretas: vergeles de salvaguarda, clases gratuitas, ventas e intercambios de injertos, exposiciones y participaciones a manifestaciones de todo tipo.

Todo eso dentro de lo que se llama un "espíritu Croqueurs", que es una mezcla de iniciativa, de seriedad sin morosidad, de búsqueda de contactos y cordialidad.

Esas asociaciones regionales, muchas de ellas muy originales, gestionan la totalidad de los vergeles de salvaguarda (20.000 árboles en más de 100 hectáreas) y los dos tercios de los afiliados (los que quedan aislados dependen directamente de la Oficina Nacional). En función de su antigüedad, pueden tener desde 20 hasta más de 400 miembros. Se han establecido intercambios continuos con otras asociaciones francesas "hermanas o hijas" (Pomologie du Berry, Mordus de la Pomme, i z'on Creuque' une Pomme etc.) o extranjeras en Suiza, Bélgica, Holanda, Alemania.

Hay poca correlación entre la densidad de huertos en una región y el número de afiliados. Desempeñan un papel mucho más importante la imaginación y la dedicación de los animadores, así como... las tradiciones asociativas de los territorios. Una vez al año, una de las asociaciones regionales acoge a los demás grupos para una asamblea general, reforzando así los lazos de amistad que unen a los responsables de Francia.

La variedad de sus componentes, la flexibilidad de sus relaciones y su dinamismo acaban por imponer a la ex-Sociedad, a la presente Asociación, el término más adecuado de Movimiento: Mouvement des Croqueurs de Pommes.

Quienes son los Croqueurs de Pommes ?

Aislados o afiliados de asociaciones locales, han cambiado poco desde el principio. Son hombres maduros o mayores de edad; los cuatro grupos de edad: 35-45; 45-55; 55-65; 65-75 están representados de forma más o menos igual, y constituyen el 90% del personal. Casi todas las profesiones están representadas y hay (como era de esperar) una mayoría de jubilados (aproximadamente un tercio). En otro tercio se encuentran empleados, técnicos, obreros y docentes. Las profesiones agrícolas (cultivadores, horticultores, arboricultores y viveristas) son solamente un 6%... entonces no lejos del promedio nacional. Cabe añadir que el 18% de los afiliados de 1981 seguían siendo fieles en 1991... pero representan solamente el 10% del personal actual.

Cada año, un número considerable de socios no renuevan su suscripción: como vinieron a nuestros grupos en busca de una formación técnica, o de la solución a tal o cual problema de arboricultura, se alejan en cuanto su espera está satisfecha. Pero siguen propagando alrededor de ellos el mensaje y las técnicas que recibieron, y siguen siendo Croqueurs en el fondo del alma. De esos hay unos cuantos miles en toda Francia, como semillas sembradas por el viento.

Esa renovación permanente de la sustancia viva del movimiento, los aportes de las diferentes asociaciones, las modas o nuevos centros de interés difundidos por los medios de información… sin olvidar la huella dejada por las personalidades (diferentes !) de los principales responsables, todo eso queda absorbido sin drama por la estructura flexible que caracteriza nuestro movimiento. Por eso mismo, se ha podido ver, año tras año, sin desviarse de su objetivo principal - salvaguardar las variedades amenazadas - el esfuerzo observable pasar sucesivamente del vergel biológico a la ecología, luego a la búsqueda de contactos (sociedades, medios de información, convivencia), a la arboricultura, por fin a la pomología. En espera de lo que siga…

El porvenir de los Croqueurs ?

Podría parecer asegurado :

-          El problema de la conservación genética no está a punto de resolverse: queda tanto por hacer...

-          El de la promoción de la variedades valiosas no avanza más rápidamente. El círculo - exigencias del consumidor -> demanda del comercio a gran escala -> respuesta de los productores – tiene considerable inercia.

-          La asociación se halla en pleno desarrollo. Está bien vista no sólo por el público en general sino también por las autoridades administrativas (aprobación ministerial para la protección de la naturaleza).

-          Sus miembros, numerosos, mejoran sus conocimientos y su formación, con la ayuda de un boletín y de publicaciones bien adaptadas, cada vez más numerosas, respaldando el resurgimiento de una ciencia pomológica olvidada.

Sin embargo, hay cierta fragilidad que no debe subestimarse, como hay en cualquier asociación basada exclusivamente en el voluntariado. Siempre queda posible que las cosas se pongan tensas, que envejezcan las estructuras, los responsables, las ideas ; que aparezcan tendencias individualistas o centrífugas ; el cansancio, al final… De todos modos, las semillas sembradas a todo viento no pararán de germinar hasta dentro de mucho tiempo.

Sería arriesgado establecer un balance final. De lo que cambió en menos de 10 años, que es lo que se debe a los Croqueurs?

- La gran distribución está comenzando a variar (en muchos casos gracias al comercio de lujo)

- Ahora muchos viveros proponen a la venta plantones de variedades locales

- Por fin el catálogo nacional ha vuelto a inscribir las variedades nacionales olvidadas. Decenas de millares de árboles antiguos han sido curados, árboles jóvenes han sido plantados e injertados con variedades anteriormente en vía de desaparición. Se han sacado fotos a sus frutas, que se han guardado en fichas electrónicas.

El movimiento de los Croqueurs de Pommes

Por lo menos, ha ayudado a invertir un proceso inevitable: la destrucción del patrimonio frutal del país. Sin embargo, curiosamente, a pesar de que el balance de esa obra es considerable, hasta ahora no ha permitido a la asociación que hiciera oír su voz ante las autoridades competentes... a las cuales, sin embargo, no ha costado ni un céntimo...

El movimiento está autorizado en vista de la protección de la naturaleza dentro del marco nacional (artículo L 160-1 del código del urbanismo y L 252-1 del código rural) por la delegación a la calidad de la vida Decretos ministeriales del 27-09-1985 y del 16-12-1993 --JO del 19-01-1994.

Resumen :

La Asociación Nacional de los Aficionados voluntarios para la salvaguarda de las variedades frutales regionales en vía de desaparición, denominada Association des Croqueurs de Pommes, nació en 1978 de una idea de un arboricultor y pomólogo aficionado, Jean-Louis CHOISEL. La joven sociedad, cuyos propósitos declarados eran detener la degradación de los huertos de aficionados y salvaguardar los patrimonios genéticos locales y regionales, recibió desde el principio el apoyo de los medios de comunicación. Disfrutaba de condiciones favorables: estaban despuntando, a escala nacional, las preocupaciones ecológicas. Al nivel regional, el País de Montbéliard-Belfort, en Franche-Comté, llamaba la atención, siendo un territorio gravemente amenazado, aunque favorable a la agricultura, con cultura botánica tradicional y reales posibilidades en el ámbito asociativo. Con objetivos claramente expresados, resueltamente orientada hacia el futuro, la Asociación desarrolla su acción en dos niveles:

- Conocimiento de las frutas tradicionales, toma de conciencia del peligro, educación del consumidor, recurso a principios ecológicos sencillos.

- Por otro lado, acciones y métodos concretos dirigidos hacia el público en general: 20000 árboles en vergeles de salvaguarda, clases gratuitas de poda e injerto, ventas e intercambios de injertos, exposiciones y manifestaciones diversas, edición de folletos técnicos y de un boletín trimestral.

En gran medida descentralizada, en 2010, a través toda Francia, consta de 60 grupos regionales o asociaciones de tamaños muy diferentes, pero reunidos alrededor de los ideales, de los objetivos y métodos específicos del movimiento, y basados sobre un voluntariado muy estricto. Tiene extensiones en el extranjero, y mantiene correspondencia con numerosas sociedades eruditas u otras asociaciones (que a veces contribuyó a crear). La Asociación de los Croqueurs de Pommes está en el centro de un amplio movimiento de interés por el patrimonio frutal y natural, que impulsa un renacimiento de la pomología, y superó la cifra de 7000 miembros en 2010. Pero son millares los que se deberían contar, a través de todo el país, que son los que nuestra asociación inició y formó a las técnicas de arboricultura, los que animó a participar, ellos mismos y en sus propios huertos, al renacimiento de nuestro patrimonio frutal común.

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